Reconoces esta pauta
Tus relaciones amorosas siguen un patrón. Siempre el mismo. Diferentes personas, misma historia.
Quizá buscas a alguien que te "salve". O alguien inalcanzable. O alguien a quien salvar. No importa—la brújula apunta siempre al mismo lugar.
Ese patrón no es casualidad. Es herencia. Viene de tu relación con tus padres.
En la Metafísica China, tu madre es el yin interior—tu receptividad, tu capacidad de recibir amor. Tu padre es el yang interior—tu dirección, tu capacidad de actuar. Cuando uno de ellos (o ambos) dejó heridas, tu corazón tiene instrucciones conflictivas.
Lo que aprendiste de ellos sobre el amor es lo que repites. Incluso cuando no quieres.


